Discurso Presidente Partido Comunista Guillermo Teillier

Buenas tardes a todos.

Este paquete misterioso que viene envuelto en este simple papel de envolver, como en los almacenes de antes, del tiempo de la Unidad Popular, es algo que tenía guardado un antiguo comunista en su casa. Yo no puedo dar fe si es auténtico o no, por eso lo voy a entregar a la familia y a la Fundación. Es un certificado que demuestra que Salvador Allende logró su bachillerato en Chile. Entonces llegó a mis manos, me dijeron que era auténtico y lo que hicimos fue someterlo a todos los cuidados pertinentes y está puesto en un marco para que no se deteriore. Pero yo le dejo el trabajo a la Fundación para que diga si es realmente auténtico o no. Y me gustaría entregárselo a Isabel.

Yo creo que esto que guardó algún antiguo comunista ojalá sirva como una expresión y un símbolo de lo que era la cercanía, la amistad de nuestros dirigentes históricos con el Presidente Salvador Allende. Me refiero a Luis Corvalán, a Volodia y a Gladys, ya fallecidos, y también a la lealtad que tuvo nuestro partido con Salvador Allende, que más de alguna vez la compañera Tencha Bussi de Allende se refiriera a ello públicamente. Y también un gesto de gran amistad hacia el Partido Socialista, al Partido Radical, con quienes forjamos la Unidad Popular, y también a los otros partidos que no estaban en ella.

Creo que el mensaje que nos deja Allende en estos 40 años es un mensaje de futuro. Yo diría que de nuevo nuestro país, nuestro pueblo, nos entrega la oportunidad histórica de buscar la unidad de todos aquellos que quieren avanzar en la profundización de la democracia, en justicia social, y que como bien lo decía Isabel Allende, quieren recuperar las riqueza que, como lo dice incluso la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, en primer lugar le corresponde usufructuar al pueblo, el cual es dueño de ellas. Y estamos desgraciadamente en un gobierno de derecha, el mismo que nos ha puesto en esa disyuntiva.

Así es que a mí me parece que ésta es una oportunidad propicia en este aniversario, en estos cuarenta años, de decir que nosotros tenemos que ser capaces de ser una firme oposición; nosotros haremos lo nuestro contribuyendo, y estoy seguro que podemos ganarle a otra fuerza; pero hoy día es necesario presentar un proyecto alternativo y luchar por él. Porque de lo contrario creo que no va a ser posible un gobierno democrático que entregue seguridad social, que sea desarrollado, que entregue educación gratuita, o que entregue salud para todos los chilenos, si no somos capaces de recuperar en parte siquiera esa riqueza. Y yo creo que ese es el mensaje que podemos recoger de Salvador Allende hoy día. Creo que a fuerzas que estuvimos distantes, quienes fuimos adversarios, se nos da también hoy día la oportunidad de saltar vallas que son muchas veces menos importantes que aquello que une o aquello que es beneficioso para el país entero.

Allende ha trascendido nuestro país, Allende ha llegado a toda América Latina. Ya no es América Latina la que mira a Europa para producir los cambios, sino que es Europa la que mira hacia América Latina lo que está sucediendo para poder solucionar sus propias crisis políticas y económicas. Y creo que en Chile podríamos dar una gran lección como la están dando otros pueblos, con los cuales quizás se puedan tener diferencias, pero la verdad es que América Latina es hoy día un continente bullente de nuevas ideas, de nuevas fórmulas, de unidad de fuerzas políticas y sociales, que buscan tener identidad propia en un mundo que ha estado tan sometido a polos de poder que muchas veces, sencillamente, arrasan con aquellos que, prácticamente, somos considerados pueblos inferiores. Creo que esa hora está llegando, y a eso yo apelo en esta oportunidad.

Yo les digo que me declaro profundamente allendista, y creo que mi partido es allendista también, con todo lo que significa. Por todo lo que significó ayer, y teniendo en cuenta todos los cambios que se han producido en el mundo. Nosotros no le vamos a pedir a nadie que sea allendista, pero sí queremos entendernos desde esa perspectiva con todos aquellos que estén dispuestos a producir los cambios que de verdad Chile necesita. Y tenemos que hacerlo ahora, si no, nos vamos a encontrar con que esta especie de contraofensiva de la derecha nos va a someter a la privatización de la salud, de la educación, a no llegar nunca a interpretar al pueblo trabajador que necesita tanto de los derechos que se le arrebataron durante la dictadura y que todavía no se les han devuelto, para que no vuelvan a suceder cosas como las que están ocurriendo en la Mina San José, en la Minera San Esteban.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos, correligionarios, camaradas, yo quisiera terminar diciendo lo siguiente: Seguramente se van a incorporar, y ya se está avanzando en aprobar el proyecto que le otorga el voto a más de tres millones de jóvenes chilenos, quienes se van a incorporar a los registros electorales. Los jóvenes buscan afanosamente ideales, figuras que los representen y los motiven a soñar por el Chile que queremos. Y estoy seguro que esto es lo que estaría haciendo Salvador Allende hoy día.

Muchas gracias por la atención.

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